USA Radio
marzo 11, 2016

Viaje por carretera para conocer el sur


En el sur de los EE. UU. podrás encontrar deliciosas BBQ, una vida silvestre increíble y una hospitalidad excepcional.

Luego de una alegre reunión en Little Rock, Arkansas, acompañados por el persistente calor de mediados de agosto, nuestro equipo se dirigió al centro de alquiler de autos Alamo para hacernos con el Ford Explorer nuevo que usaríamos para recorrer la carretera con estilo. Nuestra invitada, Camille, una aclamada bloguera de viajes francesa y amante de la aventura, se unió al grupo tras un largo vuelo desde Niza, Francia. Después de registrarnos en el hotel, nos arreglamos para cenar en un restaurante especializado en carne que se encuentra en el centro de la ciudad y se llama Sonny’s. Con su ambiente relajado, fresco y oscuro resultó ser el refugio perfecto contra el calor de la noche. Pedimos cola de langosta y costillas, y brindamos con un exquisito cabernet sauvignon por el fantástico viaje que estábamos por emprender. La primera noche culminó con nosotros mimetizados con la multitud en busca de tragos y baile en el Piano Bar local.

Al otro día dimos un breve paseo por la pasarela que bordea el río con destino a la Biblioteca Presidencial William J. Clinton, en la que nos introdujimos en la historia de fondo del 42.o presidente de los EE. UU., lo que nos permitió obtener una visión íntima de la vida presidencial. Una caminata por el barrio SOMA (sur de Main Street) nos llevó a la heladería Loblolly dentro de la tienda y fuente de soda "Green Corner", donde probamos los mejores helados de elaboración local, hechos con ingredientes reales y mucho amor. Luego de caer en la tentación llegó la hora de partir a Hot Springs, Arkansas.

Cuando cruzamos hacia el sudeste, nos hallamos entre el frondoso paisaje verde de las montañas Ouachita y llegamos a la pequeña ciudad de Hot Springs. Ubicada entre varios manantiales naturales de agua caliente y ricos en minerales, la ciudad es conocida por sus casas de baños patrimoniales, muchas de las que continúan funcionando. Quedamos listos para nuestro sueño reparador en el histórico Arlington Hotel después de haber disfrutado de un espectáculo de magia en el centro de la ciudad y una clásica cena marina al estilo sureño. Comenzamos la mañana siguiente con un tratamiento de spa especial con minerales en el centro Buckstaff Bath House, que se complementaba con una exfoliación y un masaje. Un típico almuerzo de la zona consistente en sándwiches po’boy de carne de cerdo deshebrada, costillas y té dulce en Stubby’s nos dio la energía que necesitábamos para subir hasta la Torre de la montaña Hot Springs, que se eleva varios metros sobre la ciudad y brinda amplias vistas de las montañas Ouachita. Decidimos que lo mejor sería sortear el calor de la tarde, por lo que nos dirigimos a uno de los muchos puertos deportivos cerca del lago Hamilton y, ya en el ocaso, practicamos tubing a alta velocidad con un flotador. Una vez que nos secamos, volvimos a la carretera, esta vez hacia el oeste por el río Mississippi.

Clarksdale, Mississippi, es una pequeña ciudad que se basa principalmente en los numerosos salones de bailes o casas de blues, que llevan décadas cultivando esta música típica del sur. Nuestra próxima parada fue Oxford, Mississippi, que alberga la famosa Universidad de Mississippi, conocida como Ole Miss, allí también se crió William Faulkner y cuenta con una espléndida gastronomía de soul food. Nuestras actividades vespertinas incluyeron un recorrido por el histórico campus universitario y una visita que nos hizo retroceder en el tiempo: Rowan Oak, la casa donde vivió el autor ganador del Premio Nobel William Faulkner junto con su familia durante más de 40 años. Más tarde, disfrutamos de un delicioso almuerzo en Ajax Diner antes del llamado de la carretera que nos llevaría a Tupelo, Mississippi, lugar de nacimiento del legendario Elvis Presley. 

Otro hermoso día se desplegaba ante nosotros a medida que explorábamos Tupelo, donde hicimos una parada en Tupelo Hardware, la tienda en la que Elvis Presley compró su primera guitarra. Todavía nos quedaban muchos kilómetros por delante, así que la partimos antes del mediodía. Nos adentramos más en el sur hasta Selma, Alabama, donde se desarrollaron las marchas por los derechos civiles de Selma a Montgomery en 1965, representadas en la elogiada película Selma. Desde allí nos fuimos a la costa del Golfo y nos registramos en el hotel Grand Marriott en Point Clear, Alabama. Cenamos tarde, pero la comida, compuesta por pescados y mariscos en abundancia, estuvo espléndida. Luego nos fuimos a acostar exhaustos, aunque ansiosos por hacer algunas actividades costeras.

Nuestra primera excursión del día fue al acorazado USS Alabama para recorrer su laberinto hecho de acero y armas; es algo impresionante, por decir lo menos. Unas cuantas patas de cangrejo fueron suficientes como almuerzo, tras lo cual nos dirigimos a Five Rivers Delta para hacer un recorrido por el pantano. Quedamos maravillados con los caimanes, las grandes garzas azules y las flores de loto que pudimos observar. Con dirección al este, llegamos rápidamente al pueblo de Orange Beach, Alabama, justo a tiempo para tomar unas motos de agua y ver pasar la bahía a toda velocidad en un refrescante paseo. Elegimos el restaurante The Gulf para cenar, un refugio playero al aire libre, ambientado como una cabaña y que ofrece una comida espectacular.

A la mañana siguiente, nos metimos hasta la cintura en kayaks dobles y remamos por el río Bon Secour, fue un deslizamiento silencioso bajo el follaje selvático en el que nos impregnamos de la naturaleza. En lo que pareció un brevísimo lapso de tiempo salimos de los kayaks, subimos al auto y cambiamos de estado para llegar a Pensacola, Florida, a una sesión de surf de remo mientras atardecía. La siguiente jornada la pasamos recorriendo la histórica ciudad de Pensacola en Segway (un carro de dos ruedas de uso vertical), lo que dio como resultado aprender un poco de historia entre ataques de risa debido a nuestro medio de transporte. Caminamos por la calle Palofax en el centro de la ciudad, visitamos un museo y disfrutamos de un almuerzo delicioso en Fish House para ponernos de nuevo en movimiento rumbo a Tallahassee, Florida.

Tuvimos la suerte de hospedarnos en una graciosa casa vintage en el centro de "Tally", como le dicen los lugareños. Era un estupendo escenario para un alojamiento tipo pensión, y el dueño nos agasajó con dos excelentes comidas durante nuestra estadía. La comida de Tally que más me gustó fue la de Cypress Restaurant, un local hecho y derecho que ofrece impecables combinaciones de sabores inspirados en el sur. En la noche, luego de un corto viaje fuera de la ciudad, llegamos a Bradfordville Blues Club, donde por fin pudimos ver y escuchar el blues genuino en vivo, en un antro del oeste de Florida, como debe ser. Bailamos al ritmo de los aullidos que Mr. Sip hacía por el micrófono hasta altas horas de la noche, con lo que caímos rendidos en nuestras camas, felices y sonrientes.

Un estupendo desayuno de camarones con polenta caseros nos dejaron listos para una mañana en tirolesa en lo alto de los árboles. Esta actividad la ofrece Tree to Tree Adventures en el Museo de Tallahassee, donde subimos casi 20 metros entre el follaje hasta la tirolesa que se extiende sobre los pantanos cenagosos, por los bosques de cipreses. Un rico almuerzo en Paisley Café dio paso al viaje a Wakulla Springs, donde se filmó la clásica película de suspenso El monstruo de la laguna negra y donde justamente hicimos un recorrido en barco. En el camino, nos encontramos con manatíes, caimanes, flores exóticas y el ave llamada anhinga americana.

La última comida de este increíble viaje comenzó en el bar Level 8 Lounge con vista al centro de Tallahassee y continuó en Avenue Bar and Grill donde nos dimos un gusto con los cuatro platos de estupenda cocina de la tierra y del mar, además de algunos postres para dar el toque final. Nos levantamos tempranos el último día y estábamos medio dormidos cuando subimos en un helicóptero R44 para un paseo de una hora que nos brindaría una vista área de Tallahassee, pudimos observar el centro y el campus universitario, también Wakulla Springs y el lago Eight Mile; una experiencia verdaderamente asombrosa y estimulante gracias a Tallahassee Helicopters. Volver a la tierra fue como una metáfora del regreso de otro fantástico viaje por carretera, ya era hora de seguir cada uno su camino. Los estados del sur demostraron ser mucho más de lo que esperábamos y pronto tendremos que hacerle honor a su cariñoso saludo: “¡Los estaremos esperando, amigos!”

Por Corey Warren

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